Sergio Balbi plantó 800 vides en un terreno de 1,6 hectáreas ubicado en la zona periurbana de Sastre. El proyecto busca producir vino santafesino y convertir el espacio en una propuesta que combine viñedo, gastronomía, bebidas artesanales y experiencias de campo.
SASTRE. En una región donde la soja ocupa buena parte del paisaje productivo, un emprendimiento diferente comienza a echar raíces en Sastre. Sergio Balbi decidió apostar por una actividad poco habitual para esta zona y puso en marcha un proyecto vitivinícola que busca, además de producir vino, generar una nueva propuesta vinculada al agroturismo y la gastronomía regional.
El proyecto se desarrolla sobre un terreno de aproximadamente 1,6 hectáreas, ubicado en la zona periurbana de la localidad. Allí fueron plantadas 800 vides, dando los primeros pasos de un emprendimiento que pretende convertirse con el tiempo en un viñedo boutique.
La iniciativa nació a partir de la búsqueda de alternativas productivas para un sector de tierras donde existen restricciones para la aplicación de fitosanitarios. En lugar de considerar esa condición solamente como una limitación, Balbi encontró allí una posibilidad para desarrollar un cultivo diferente.
De la cerveza artesanal al vino
El proyecto vitivinícola representa un nuevo capítulo en la trayectoria emprendedora de Balbi, quien comenzó años atrás con la elaboración de cerveza artesanal y posteriormente incorporó la producción de gin.
Su experiencia en procesos de fermentación fue uno de los puntos de partida para animarse al desafío de producir vino. Sin embargo, el nuevo proyecto también implica ingresar en un terreno diferente: el manejo agrícola de la vid.
“La producción a kilómetro cero es lo que se viene”, es una de las ideas que atraviesa el proyecto, según explicó el emprendedor. La intención es que una parte de los productos que se consumen en la región puedan ser elaborados cerca de sus consumidores, reduciendo distancias y generando nuevas actividades económicas.
Un viñedo que busca convertirse en experiencia
La propuesta no se limita a plantar vides y elaborar vino.
El objetivo a largo plazo es desarrollar alrededor del viñedo una experiencia de agroturismo y agrogastronomía, aprovechando las características productivas de la zona.
Entre las ideas proyectadas aparecen degustaciones, actividades relacionadas con la vendimia y la poda, encuentros gastronómicos y comidas con productos de campo, como corderos y lechones.
También se analiza la posibilidad de incorporar una bodega para la realización de eventos.
De esta manera, el emprendimiento busca integrar diferentes actividades: producción, gastronomía, turismo y experiencias rurales.
Un desafío productivo en una zona poco habitual para la vid
El cultivo de uva en el centro santafesino presenta desafíos particulares. Uno de ellos es la humedad y el riesgo de enfermedades fúngicas, condiciones que requieren un manejo específico de las plantas.
Para este proyecto se eligió el portainjerto 101-14, una variedad utilizada en zonas donde se busca controlar el vigor de las plantas.
El objetivo es encontrar las variedades y las técnicas que mejor se adapten a las condiciones de Sastre y permitan obtener uvas de calidad.
La producción todavía llevará tiempo. Las vides necesitan desarrollarse antes de alcanzar una etapa productiva significativa, por lo que el proyecto tiene una mirada de mediano y largo plazo.
Una nueva mirada sobre el periurbano
Más allá del vino, la experiencia plantea una pregunta interesante para las localidades productivas de la región: ¿pueden las zonas periurbanas convertirse en espacios para nuevas actividades económicas?
El caso de Sastre muestra una alternativa diferente frente a terrenos que tienen limitaciones para la agricultura convencional. La diversificación productiva puede abrir posibilidades para pequeños emprendimientos vinculados con alimentos, turismo, gastronomía y producción artesanal.
En ese sentido, el viñedo de Balbi no solamente busca producir botellas de vino. También intenta construir alrededor de la producción una experiencia que genere movimiento económico y atraiga visitantes.
El vino santafesino suma nuevos protagonistas
El proyecto de Sastre también se inscribe dentro de un crecimiento de la actividad vitivinícola en Santa Fe.
La provincia cuenta actualmente con productores distribuidos en diferentes localidades y existe una organización sectorial que reúne a emprendimientos vinculados con la producción de vid y vinos. El desarrollo de estos proyectos también está relacionado con el potencial del enoturismo como una alternativa para diversificar la oferta turística provincial.
En Sastre, mientras tanto, las primeras vides ya están plantadas.
Ahora comienza el desafío de esperar, aprender y producir. Y detrás de esas primeras plantas aparece una idea que va mucho más allá de una botella: transformar una tierra poco aprovechada en un emprendimiento productivo, gastronómico y turístico nacido en el corazón de la región.
Fuente: Bichos de Campo





