Cada 27 de agosto la Argentina celebra el Día de la Radiodifusión, una fecha que rinde homenaje a aquellos pioneros —los recordados «Locos de la Azotea»— que en 1920 realizaron la primera transmisión radial histórica desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Más de un siglo después, el éter sigue más vivo que nunca, demostrando una capacidad única para conectar, acompañar e informar día a día a la comunidad.
La radio no solo ha resistido el paso del tiempo y la irrupción de nuevas tecnologías, sino que sigue siendo el refugio por excelencia de la palabra, la música y el afecto en tiempo real.
Una pasión que lleva más de dos décadas al aire
Para quien les escribe, este día no es una fecha más en el calendario. En diciembre del año 2000 encendí por primera vez un micrófono de radio para dar mis primeros pasos en esta profesión. Desde aquel momento, el camino periodístico me llevó a recorrer diversos escenarios y formatos: el vértigo y la imagen de la televisión, la redacción e inmediatez de los diarios digitales y la comunicación gráfica.
Sin embargo, a pesar de haber transitado por todos los medios de comunicación, la radio ocupa un lugar absolutamente único y privilegiado en mi corazón.
«La radio sigue teniendo una magia inexplicable. Es la compañía invisible pero profunda que entra a los hogares, a los comercios, a las cocinas y a las rutas. Es la inmediatez, el tono de voz que abraza, la improvisación sincera y la complicidad directa con quien está del otro lado.»
A más de 25 años de aquella primera experiencia frente al micrófono, la pasión sigue intacta. Celebrar el Día de la Radio es renovar el compromiso con la palabra, con la información veraz y, sobre todo, con el oyente que día a día nos elige para compartir su vida.
¡Muy feliz Día de la Radio para todos los colegas, trabajadores del medio y, especialmente, para nuestra querida audiencia!
— Rosana Mesa






