La salud pública de la provincia de Santa Fe atraviesa un hito histórico. La Unidad de Nefrología y Trasplante del Hospital José María Cullen registró el mejor primer semestre desde su creación en 2012, alcanzando los 18 procedimientos entre enero y junio de 2026. Este desempeño, que representa más del doble de las intervenciones concretadas en los inicios del programa, coincidió además con otro logro significativo: en el mes de mayo, el efector llegó a los 300 trasplantes renales efectuados desde la apertura del servicio.
Detrás de cada una de estas cifras existen historias de vida que transforman las estadísticas en verdaderos milagros de la medicina. Una de ellas es la de Gabriela Varalda, quien a punto de cumplir 50 años personifica el impacto de estas políticas de salud: “Te cambia la calidad de vida; es volver a vivir. Yo no vivo contando los años desde el trasplante. Vivo la vida. Me trasplanté, renací y seguí adelante”, resume.
Una vida de resiliencia
La historia de Gabriela con la salud pública y el Hospital Cullen es de larga data. A los un año y diez meses, un Síndrome Urémico Hemolítico dañó sus riñones de forma severa. Tras iniciar hemodiálisis a los 13 años, recibió su primer trasplante renal —donado por su madre— poco antes de cumplir los 14, lo que le permitió tener una adolescencia plena y normal durante casi dos décadas.
Años más tarde, ante la pérdida de la función del órgano, debió regresar a diálisis. Sus dos siguientes trasplantes (procedentes de donantes cadavéricos) se realizaron en el Hospital Cullen: el segundo se malogró a los tres años debido a una infección por virus BK, pero en 2020 recibió su tercer trasplante renal, el cual la acompaña con éxito hasta hoy. “No tengo palabras más que para agradecer. Los médicos, enfermeros, cirujanos, nefrólogos y urólogos siempre estuvieron presentes. Nunca me descuidaron”, asegura Gabriela, quien actualmente disfruta de una vida normal junto a su esposo y sus hijas, Milagros y Alma.
El salto hacia un nuevo máximo histórico
El crecimiento del servicio en el hospital general de la capital provincial ha sido sostenido. Tras estabilizarse durante varios años en un promedio cercano a los 25 procedimientos anuales, en 2025 se quebró el techo histórico con 36 trasplantes. El ritmo actual de 2026 —con picos de seis cirugías en marzo y cinco en mayo— anticipa que se podría igualar o superar la marca del año anterior.
El director del Cullen, Bruno Moroni, destacó el logro desde la perspectiva de la gestión: “Que un hospital público alcance estos niveles de actividad en trasplante renal es motivo de un enorme orgullo y demuestra que la decisión del gobernador Maximiliano Pullaro y de la Ministra de Salud, Silvia Ciancio, de fortalecer el sistema público con planificación, inversión y equipos altamente capacitados se traduce en más acceso a prestaciones de máxima complejidad y de excelente calidad”.
Por su parte, el doctor Mariano Arriola, jefe de la Unidad de Nefrología y Trasplante, explicó que este incremento responde principalmente a una mayor disponibilidad de órganos y al aumento de pacientes incorporados en la lista de espera. Actualmente, el área realiza el seguimiento postquirúrgico de unos 400 pacientes trasplantados —entre los que se encuentra Gabriela— y coordina una lista de más de 130 personas en espera de un órgano compatible.
Una red de urgencia que salva vidas
Cada procedimiento activa un complejo engranaje en conjunto con el Cudaio (organismo dependiente del Ministerio de Salud provincial). Cuando se dispone de un órgano apto para pacientes del centro-norte provincial con insuficiencia renal crónica, el operativo se pone en marcha de inmediato: el receptor es convocado de urgencia, se realizan los estudios prequirúrgicos y, en un lapso de apenas dos o tres horas, ingresa al quirófano para una cirugía que demanda otras tres horas de labor médica.
Con un sistema fortalecido y profesionales de alta capacitación, el Hospital Cullen consolida su rol como el principal referente público de trasplante renal en la provincia, demostrando que la inversión en alta complejidad se traduce, de manera directa, en nuevas oportunidades de vida.





