La movilización en Piamonte no solo reflejó el dolor local, sino que se convirtió en el eco de un reclamo provincial urgente. Organizaciones sociales y colectivos de la región alzaron la voz bajo una premisa contundente: «Sentimos que pedir justicia ya no alcanza». Además del castigo a los culpables, exigieron acciones concretas de reparación, memoria y, fundamentalmente, prevención estatal.
Las cifras del horror en la provincia
El femicidio de Lucrecia Zarmati se enmarca en un contexto crítico para el territorio santafesino. Según el último reporte del Observatorio Nacional Mujeres, Disidencias, Derechos de Mumalá, la violencia machista no da tregua:
- 30 muertes violentas de mujeres se registraron en la provincia de Santa Fe entre el 1 de enero y el 8 de agosto de 2026.
- Las entidades convocantes advirtieron con firmeza que «la desprotección se cobra vidas», señalando que el acceso a una justicia real sigue siendo una de las deudas más urgentes del Estado.
«Esta realidad exige fortalecer de manera urgente una inversión en política pública de prevención, asistencia, protección y reparación», sostuvieron a través de un documento conjunto.
El pedido de mecanismos eficaces
En el manifiesto, las agrupaciones reclamaron de manera institucional la creación y el fortalecimiento de espacios que brinden una contención real a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Exigieron que se activen «mecanismos estatales de protección que sean eficaces y den respuesta a las necesidades de las víctimas», garantizando lugares de escucha y acompañamiento psicológico y legal.
Lucrecia: una voz que fue silenciada, pero una lucha que no se olvida
El documento de las organizaciones remarcó que Lucrecia fue víctima de la máxima expresión de la violencia de género. Definieron el crimen como «un acto de poder que pretendió negar su autonomía, su libertad y su derecho a decidir sobre su propia vida».
Uno de los puntos más conmovedores del reclamo hizo eje en que la víctima había logrado romper el silencio previamente:
- Una voz que denunció: Destacaron que Lucrecia pudo pedir ayuda, denunciar y ser escuchada en su momento, una posibilidad que hoy le fue arrebatada.
- El compromiso colectivo: «Hoy su voz ya no puede hablar. Nos toca a todos y a todas ser su voz y pedir por ella, no olvidar su historia y sostener lo que también fue su lucha: una vida libre de violencias», manifestaron.
La histórica marcha en Piamonte dejó en claro que la comunidad no permitirá que el nombre de Lucrecia Zarmati quede en el olvido, transformando el dolor en un mandato social: hoy, más que nunca, se exige justicia.
Quiénes encabezaron el reclamo colectivo
La histórica movilización que congregó a más de 200 personas en las calles de la localidad fue el resultado de una convocatoria multisectorial. El pedido de justicia y el repudio generalizado a la violencia de género fue impulsado de manera conjunta por:
- La Colectiva Feminista
- Estamos para Nosotres
- Kumelén
- ATE (Asociación Trabajadores del Estado)
- La Escuela Primaria N.° 278 (institución donde se desempeñaba la víctima)
- Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana)
- Las Chuecas
A estas agrupaciones e instituciones de la región se sumaron numerosos vecinos independientes y familias enteras que se acercaron para acompañar el dolor de los allegados de Lucrecia y exigir medidas urgentes frente a la desprotección estatal.





