El mundial de fútbol lo va a dirigir Santa Fe. Y esto no es una exageración. Este mundial va a tener a seis entrenadores argentinos dirigiendo selecciones —más que cualquier otra nacionalidad—, pero hay algo todavía más increíble: cinco de esos seis técnicos nacieron en una misma provincia: Santa Fe.
El mejor jugador del mundo nació acá. El más determinante también nació acá. El técnico que lo dirige nació acá. Y varios de los entrenadores que disputan este mundial también nacieron aquí. ¿Casualidad? Esto es Santa Fe.
Cinco técnicos de nuestra tierra liderando selecciones
En la actual cita mundialista, cinco estrategas surgidos de la provincia se encuentran al frente de distintas selecciones nacionales:
- Lionel Scaloni (Selección de Argentina): Nacido en Pujato, un pueblo donde todavía hoy hay chicos entrenando mientras cae el sol sobre los diferentes campitos, y donde el fútbol sigue pasando entre vecinos, tribunas chicas y tardes de inferiores.
- Mauricio Pochettino (Selección de Estados Unidos): Nacido en Murphy, otro rincón del interior santafesino de campo, ferrocarril y domingos alrededor de la pelota.
- Gustavo Alfaro (Selección de Paraguay): Salió de Rafaela, una ciudad donde el deporte, el trabajo y la disciplina forman parte de su identidad.
- Marcelo Bielsa (Selección de Uruguay): Nacido en Rosario, una ciudad donde el fútbol no solamente se juega, sino que también se piensa.
- Sebastián Beccacece (Selección de Ecuador): También nacido en Rosario, otro entrenador formado en una de las cunas futboleras más importantes del país.
El secreto de los clubes de barrio y la pasión local
¿Cómo una sola provincia terminó produciendo tantos técnicos mundialistas? La respuesta está en los clubes de barrio, las ligas regionales y esos técnicos que cada fin de semana siguen enseñando en canchas de tierra, en inferiores o en pequeños clubes del interior. Muchas veces, la pasión de un técnico de inferiores, de un profe o de alguien que enseña en una cancha de tierra termina llegando mucho más lejos de lo que imaginamos.
Del semillero y la historia de Messi
El reflejo de esta estructura se ve en la infancia del máximo ídolo actual. En la cancha del Club Grandoli, en la zona sur de Rosario, un pibe de solo 4 años entró a jugar un día porque a un equipo le faltaba uno. Su abuela convenció al director técnico de ponerlo. El entrenador aceptó diciéndole: «Lo pongo cerca de la raya, así cuando llora lo saca usted solita». Sin embargo, el niño no lloró; y hasta hoy no despegó más la pelota de sus pies. Ese pibe se llama Lionel Andrés Messi.
El Trébol también late en celeste y blanco
Este sentimiento de pertenencia y pasión federal se replica en cada localidad santafesina. La ciudad de El Trébol tiene su propia esquina emblemática para el festejo y el encuentro popular: la mítica intersección de Bv. América e Italia.
Este histórico punto de reunión local, donde la comunidad se une de forma espontánea ante cada logro deportivo, fue embellecido recientemente con un imponente mural horizontal con los colores de la bandera argentina, dándole un marco renovado e ideal al sentimiento albiceleste.
Mientras el mundo mira al próximo mundial, habrá hombres nacidos en pueblos y ciudades santafesinas tomando decisiones en algunos de los bancos más importantes del planeta. La expectativa se renueva en cada calle con el sueño intacto de festejar la cuarta copa del mundo.





