DEL VESTUARIO AL NEGOCIO: LO QUE SCALONI NOS ENSEÑA A LOS EMPRENDEDORES

Emprender en nuestro país y en nuestras localidades suele sentirse como jugar una final todos los días. Entre la incertidumbre del mercado, los costos operativos y la búsqueda constante de nuevos clientes, sostener una PyME o un proyecto personal requiere mucho más que una buena idea: exige método, templanza y convicción.

Cuando Lionel Scaloni asumió la Selección Argentina, pocos apostaban por su proceso. Sin embargo, en un entorno lleno de presiones y expectativas desmedidas, demostró que la gestión silenciosa y estratégica puede transformar radicalmente cualquier organización. De esa gesta, los emprendedores y comerciantes locales podemos extraer cuatro lecciones fundamentales para el desarrollo de nuestras empresas.

1. Construir en silencio y demostrar con hechos

Scaloni no llegó prometiendo títulos ni haciendo declaraciones grandilocuentes. Su estrategia fue trabajar día a día, puliendo procesos internos y fijando metas cortas pero alcanzables. En la PyME local, el verdadero crecimiento no surge del impacto publicitario aislado, sino del perfeccionamiento diario del producto, la atención al cliente y la mejora continua.

2. Rodearse de un «cuerpo técnico» sólido

Ningún fundador o comerciante puede saberlo todo. La decisión de Scaloni de sumar a su equipo a perfiles como Aimar, Samuel y Ayala demostró que los verdaderos líderes no le temen al talento ajeno; al contrario, lo buscan para complementar sus propias debilidades. Para la PyME, esto se traduce en saber delegar, escuchar a los colaboradores y buscar asesoramiento en las áreas donde necesitamos fortaleza.

3. Mantener la calma cuando cambia el escenario

El debut con derrota en Catar fue la prueba de fuego del modelo. Ante la crisis, no hubo manotazos de ahogado ni búsqueda de culpables: hubo análisis, ajustes tácticos y serenidad para transmitirle confianza al grupo. En la vida del emprendedor, las crisis —sean económicas, de ventas o de logística— son inevitables. Lo que define la supervivencia del negocio es la capacidad de pivotar con cabeza fría y sin contagiar pánico a la estructura.

4. Crear sentido de pertenencia por encima del ego

En la «Scaloneta», la camiseta estuvo siempre por encima de las individualidades. Quien no jugaba con ese propósito, sencillamente no encajaba. En un equipo de trabajo local, lograr que cada empleado o colaborador entienda el valor de su aporte dentro del proyecto genera un compromiso que ningún incentivo puramente económico puede reemplazar.

El verdadero aprendizaje: Las PyMEs y los emprendedores no necesitan recetas mágicas ni líderes mesiánicos. Necesitamos procesos claros, equipos cohesionados y la humildad suficiente para aprender en el camino. Al final del día, como en la cancha, los grandes proyectos se consolidan cuando la estrategia se combina con la pasión por lo nuestro.