DÍA MUNDIAL DEL PERRO: LA INDUSTRIA QUE MUEVE USD 2.200 MILLONES Y TIENE A SANTA FE COMO POLO ESTRATÉGICO

Cada 21 de julio la efeméride no solo promueve la tenencia responsable, sino que pone en luz a la cadena de valor del «pet food»: un sector que transforma materia prima del campo en productos de alto valor y posiciona a la provincia entre las líderes del país.

Lo que nació en 2004 por iniciativa de la World Animal Protection como una fecha para concientizar sobre el abandono y fomentar la adopción de mascotas, hoy se convirtió también en la radiografía anual de uno de los negocios más pujantes del entramado agroindustrial argentino.

En la Argentina, el fenómeno de la «humanización» de las mascotas transformó radicalmente las pautas de consumo. El viejo plato con restos de comida dio paso a dietas segmentadas por edad, raza, tamaño y necesidades médicas. Hoy, 8 de cada 10 hogares conviven con un animal de compañía, y el alimento balanceado absorbe cerca del 90% del presupuesto que las familias destinan a sus integrantes de cuatro patas.

Los números de un mercado en expansión

  • USD 2.200 millones: Es el volumen económico que mueve el sector en la Argentina.
  • 000 toneladas: La cantidad de alimento balanceado para perros y gatos que se consumió en el país durante el último año.
  • 14° lugar global: La posición que ocupa Argentina en el ranking mundial de producción de pet food.
  • 6 de los 50 líderes mundiales de esta industria operan plantas dentro del territorio nacional.

El sello santafesino: transformar el grano en valor agregado

El mapa de producción nacional tiene tres pilares geográficos clave: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. La coincidencia con el núcleo maicero y ganadero no es casual: la industria de las mascotas es una forma sofisticada de industrializar la materia prima del campo en origen.

Un caso emblemático en suelo provincial es el de la Cooperativa Guillermo Lehmann, que en el parque industrial de San Jerónimo Norte puso en marcha su planta LOKAL, tras una inversión superior a los 6 millones de dólares. Con capacidad para producir 2,5 toneladas por hora de alimento extrusado, la iniciativa representa el salto de una cooperativa agropecuaria tradicional hacia el consumo masivo de valor agregado.

Transformar el maíz o la proteína ganadera en una croqueta premium con marca propia permite disputar márgenes comerciales que no dependen del vaivén de las pizarras internacionales de granos, generando empleo directo e indirecto en las comunidades del interior.

Los desafíos del sector: competir por valor y no por volumen

A pesar del impulso del mercado interno, la industria enfrenta tensiones en el frente externo. Las exportaciones argentinas de alimento para mascotas registraron un retroceso cercano al 32% en los últimos años, atribuido a la presión impositiva y a los costos logísticos internos frente a competidores regionales como Brasil, Paraguay y Chile.

Frente a este escenario, la estrategia sectorial apunta cada vez más a competir por calidad, fórmula y margen por kilo antes que por toneladas masivas.

Para las PyMEs y emprendimientos regionales, allí se abre una oportunidad clara:

  • Especialización: Desarrollo de dietas veterinarias específicas y fórmulas naturales o bienestares.
  • Trazabilidad y cercanía: Apuesta a canales de comercialización propios y atención personalizada.
  • Innovación en servicios: Integración de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial aplicada al diagnóstico veterinario y el seguimiento de la salud animal.

Reflexión editorial: El Día Mundial del Perro volvió a demostrar que detrás del afecto por nuestros animales de compañía late una cadena de valor estratégica para el interior productivo: una muestra concreta de cómo el campo y la industria santafesina pueden unirse para transformar materias primas en productos de proyección global.

 

Fuente ecos360.com.ar