ENERGÍA SOLAR: UNA INVERSIÓN QUE PUEDE RECUPERARSE Y TRANSFORMAR EL CONSUMO

El aumento del costo de la energía y el avance de la tecnología están impulsando cada vez más a hogares, comercios e industrias a generar su propia electricidad. Desde MLIngesol, Marcelo Lenci explicó cómo funcionan los sistemas solares, qué significa ser prosumidor y por qué hoy la inversión puede recuperarse en pocos años.

La energía que consumimos está cambiando y, con ella, también la manera de producirla. En un contexto de creciente demanda eléctrica, las energías renovables, especialmente la solar fotovoltaica, aparecen como una alternativa para reducir el consumo de la red, generar ahorro y disminuir el impacto ambiental.

Región Emprendedora visitó MLIngesol, empresa con más de 15 años de trayectoria en el sector, donde la periodista Rosana Mesa dialogó con Marcelo Lenci para conocer las novedades de un mercado que viene registrando un crecimiento sostenido.

La demanda energética no deja de crecer

Lenci explicó que el incremento del consumo eléctrico no es un fenómeno exclusivamente argentino, sino que responde a una tendencia global.

Según detalló, durante años el aumento estuvo relacionado principalmente con una mejor calidad de vida y una mayor incorporación de electrodomésticos y sistemas de climatización. Actualmente, a ese escenario se suma el crecimiento de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y los grandes centros de datos, que requieren enormes cantidades de energía.

Frente a esta realidad, los sistemas solares fotovoltaicos permiten generar electricidad en el mismo lugar donde se consume, complementando la energía proveniente de la red convencional.

“Con los sistemas solares uno acompaña y ayuda al sistema convencional de energía”, explicó Lenci, al destacar además el ahorro económico y la reducción del uso de fuentes fósiles.

¿Qué es un prosumidor?

Uno de los conceptos que comenzó a ganar protagonismo es el de prosumidor, una combinación de productor y consumidor.

El programa provincial Prosumidores, que actualmente transita su versión 4.0 y tiene antecedentes desde 2016, permite que los usuarios puedan generar parte de la electricidad que necesitan para su vivienda, comercio o industria.

La energía producida se utiliza prioritariamente para el consumo propio y, cuando existe un excedente, puede ser inyectada a la red para su reconocimiento por parte de la distribuidora, como la Empresa Provincial de la Energía (EPE) o cooperativas eléctricas.

De esta manera, un usuario deja de ser únicamente consumidor y pasa también a convertirse en generador de energía.

Una inversión que puede recuperarse en pocos años

Uno de los datos más relevantes de la entrevista está relacionado con el tiempo necesario para recuperar la inversión.

De acuerdo con Lenci, para consumidores con un elevado nivel de demanda energética, actualmente el recupero de un sistema solar fotovoltaico puede ubicarse entre 3 y 4 años, mientras que para usuarios con un consumo menor puede extenderse aproximadamente entre 5 y 6 años.

La vida útil estimada de una instalación, en tanto, puede alcanzar 25 a 30 años, lo que permite que, una vez recuperada la inversión inicial, el sistema continúe generando energía durante muchos años.

“Todo lo posterior a esos primeros años es ahorro económico puro, además de la ayuda ambiental”, señaló.

¿Cuánto cuesta instalar paneles solares en una vivienda?

El monto depende del consumo y del tamaño del sistema requerido.

Según los valores mencionados durante la entrevista, una instalación domiciliaria pequeña parte aproximadamente de los $3 o $4 millones, mientras que un sistema destinado a una vivienda con facturas bimestrales de alrededor de $600.000 o $700.000 puede ubicarse en el orden de los $6 o $7 millones.

La clave, explicó Lenci, está en dimensionar el sistema de acuerdo con el consumo real de cada usuario.

De una experiencia pionera a una demanda cada vez mayor

MLIngesol cuenta con una trayectoria de más de 15 años en el sector y, según explicó Lenci, participó en una de las primeras experiencias de conexión de generación solar a la red eléctrica del país, realizada en 2013, cuando todavía no existía un marco regulatorio específico para este tipo de instalaciones.

El escenario actual es muy diferente.

La evolución tecnológica permitió reducir considerablemente el costo de los equipos en dólares, mientras que el cambio en las tarifas eléctricas modificó el tiempo necesario para recuperar la inversión.

El resultado es un mercado donde cada vez más hogares, comercios e industrias consultan por alternativas para generar parte de la energía que consumen.

Energía, ahorro y futuro

La conversación entre Región Emprendedora y Marcelo Lenci dejó planteado un escenario en el que la generación distribuida puede tener un papel cada vez más importante.

Para los usuarios, la energía solar representa una posibilidad de reducir el consumo de la red y controlar parte de sus costos energéticos. Para el sistema eléctrico, significa incorporar generación distribuida. Y para el ambiente, implica avanzar hacia fuentes de generación con menores emisiones durante su operación.

En definitiva, el crecimiento de la demanda energética plantea nuevos desafíos, pero también abre oportunidades para quienes buscan transformar el consumo en inversión, ahorro y generación propia.