De estricta justicia y rigor histórico, ha sido el reconocimiento del Congreso Nacional al declarar HÉROE NACIONAL al BRIGADIER GENERA ESTANISLAO LÓPEZ, a quien la Historia Oficial ocultó permanentemente.
Por Esteban Mario De Lorenzi
Si bien tardío, no deja de ser justo y ecuánime reconocimiento nacional a este ilustre santafesino, defensor acérrimo de la organización federal de la República y la defensa de las autonomías provinciales.
López bregó con todas sus fuerzas por la necesidad de vivir en un país auténticamente federal, donde todas las provincias no fueran permanentemente avasalladas por el poder central, sino protagonistas de un destino común..
Al producirse la Revolución de Mayo, las ciudades del ex Virreinato del Río de la Plata se dividen en dos tendencias enfrentadas: una centralista bajo la hegemonía porteña, y la otra federal o confederal, sostenida por las provincias. Estas últimas pretendían la patria grande: las “PROVINCIAS UNIDAS DEL SUR”, que soñaron San Martín, Güemes, Artigas, Dorrego, Candioti y López, entre otros.
Lamentablemente, los intereses económicos y políticos, del poder portuario de Buenos Aires, de carácter despótico, intolerante e “ilustrado”, y con el respaldo principalmente por Gran Bretaña, consiguieron predominar, dando lugar a una progresiva desintegración territorial que produjo, a la postre, la fragmentación: de Paraguay, Uruguay, Bolivia y Argentina.
Consecuentemente, en lugar de forjar los “Estados Unidos del Sur”, se terminó debilitando a las provincias y a los territorios y naciones que originariamente formaban parte de aquel espacio político. Como resultado terminamos siendo, de alguna manera los “Estados Desunidos”.
A la postre con la derrota del ideario confederativo, con orientación republicana, que sustentaba el Brigadier López, se consolidó la centralizando en Buenos Aires gran parte de los recursos generados por el puerto. La originaria pretensión centralista, lamentablemente prosperó: reemplazar al Virrey por el “patriciado porteño”, en desmedro del resto de las provincias, utilizando los recursos disponibles para mantener el poder y ejerciendo la antigua práctica que nos enseña la historia: dividir para gobernar.
Contra esa construcción centralista, comienzó nuestra Provincia, una lucha encabezada primero por Francisco Antonio Candioti y continuada por Estanislao López, quien ocupa un lugar predominante, en la defensa de las autonomías provinciales y de sus legítimos intereses, pero siempre apuntando a la unidad territorial y democrática de los pueblos que integraron el Virreinato.
A la luz de la historia de nuestro país, se aprecia con claridad quienes estaban en lo cierto, y quiénes no, sin pretender hacer un juicio de valor acerca de los medios utilizados. Esas mezquindades, nos llevaron al lamentable desencuentros, con las consiguientes debilidades que producen las luchas intestinas.
Hasta hoy seguimos sufriendo las consecuencias del centralismo, a pesar que la Asamblea General Constituyente de 1853 celebrada en la ciudad de Santa Fe, declara ser una república federal, y así comienza a funcionar, pero desde Pavón vuelve a primar, lamentablemente hasta nuestros días, el centralismo; con la permanente concentración de los recursos federales, en detrimento de las poblaciones del interior del país.
Los círculos del poder porteño nunca perdonaron el auténtico liderazgo de López, a quien no pudieron doblegar en el campo de batalla. De allí nuestro histórico lema de “PROVINCIA INVENCIBLE”, bajo el mando de su invicto gobernador. Nuestra bandera provincial recogía con ese término el sentimiento de seguridad y alarde de poder de una provincia que defendía su autonomía dentro de un sistema federal.
El poder porteño nunca perdonó el accionar del Brigadier López.
Efectivamente no parece casualidad, que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no tenga actualmente una calle ni una avenida con su nombre. Incluso entre 1940 y 1961 una arteria metropolitana se llamaba “General Estanislao López”, pero posteriormente cambió su denominación por San Juan Bautista de La Salle.
López no fue solamente un brillante estratega para la guerra, sino también un hombre comprometido con la organización institucional y la paz. Al asumir como gobernador en 1818, comprendió la necesidad de establecer un marco jurídico que garantizara los derechos y obligaciones de los habitantes de la provincia, así como limitar la discrecionalidad de las autoridades en el ejercicio del poder.
Con ello, buscaba consolidar un gobierno republicano y representativo, asegurando la participación del pueblo en la elección de sus gobernantes y en la organización de sus poderes públicos. A la postre, Santa Fe resultó ser la primera provincia en contar con una Constitución propia.
En dicha Carta Magna, coherente con sus postulados de unidad de las Provincias Unidas, se señala que “todo americano es ciudadano de la provincia”. Asimismo., expresamente en su artículo 19 instituyó por primera vez en Argentina el “voto directo del pueblo para la elección del gobernador, lo que constituyó un avance muy significativo en materia de participación democrática.
Lo expresado al comienzo, lo ratificamos una vez más: se trata de un justo reconocimiento de la Nación Argentina, a través del Congreso, al Brigadier General Estanislao López al reconocerlo como HEROE NACIONAL.
Para la guerra, en defensa de los intereses provincias frente el avasallamiento externo, como así también para la paz, siempre aportó lo mejor de sí para su provincia. Pero, reitero una vez más: nunca en contra de una efectiva integración nacional.
Finalizo parafraseando al politólogo Vicente Palermo:
“Los principios fundacionales son eternos. Dime cómo naces y te diré cómo vives. No es la nostalgia ni el creer que todo tiempo pasado fue mejor, simplemente la libertad y la independencia junto a la democracia y los valores republicanos son eternos y su vigencia es permanente”.





