En el marco del Mes de la Madre, una charla íntima y profunda en el cuartel de bomberos nos invita a reflexionar sobre lo que significa combinar la maternidad con una vocación de entrega absoluta. Brenda Zapata y Fernanda Capella no solo comparten el compromiso de vestir el uniforme de bomberas voluntarias, sino también la aventura cotidiana de criar a sus hijos.
Fernanda es mamá de Nina, de 5 años, mientras que Brenda es madre de los mellizos Alina y Lorenzo, de 7 años. Ambas se sumaron de manera activa al cuerpo en enero, tras haber completado una intensa capacitación iniciada en 2024. Desde entonces, sus hogares y sus rutinas familiares se transformaron por completo para dar paso a esta nueva etapa.
La red de sostén cuando suena la alarma
Una de las mayores inquietudes a las que se enfrentan es la logística diaria. ¿Qué sucede cuando suena la sirena o el alertor en el teléfono celular?
Para que Brenda y Fernanda puedan salir a toda prisa a cumplir con una emergencia, se activa de inmediato una valiosa red de contención integrada por abuelos, tíos, padrinos, papás y hasta vecinos. Es esa red de afectos la que permite que ellas acudan a la intervención con la tranquilidad de saber que sus hijos quedan resguardados y bien cuidados.
A pesar de su corta edad, los pequeños comprenden con asombro y naturalidad la labor de sus madres. Entre risas, cuentan cómo los niños corren a alcanzarles el calzado cuando suena la alarma o las despiden en la puerta con un cálido y reconfortante: «Suerte, te esperamos».
El orgullo infantil trasciende las paredes del hogar. Los chicos transmiten con alegría lo que hacen sus mamás, al punto de que Lorenzo se animó a enseñarle a sus compañeros de escuela las maniobras de RCP que aprendió en casa.
El manejo de las emociones y el valor de los sueños
Atender situaciones complejas, traumáticas o de riesgo requiere un importante temple emocional. Ante esto, ambas destacan el rol fundamental del equipo de trabajo en el cuartel. Los bomberos de mayor experiencia las acompañan y contención no solo en los aspectos técnicos, sino también en el espacio de escucha y desahogo que se genera al finalizar cada servicio. Esa contención entre pares es la clave para poder regresar a casa, dejar las cargas en la puerta y volver a ponerse el traje de mamás para abrazar a sus hijos.
Al cerrar la entrevista, Brenda y Fernanda dejaron un emotivo mensaje para todas las madres que sienten el deseo de emprender un camino o perseguir un sueño, pero que a veces lo ven distante o inalcanzable por las exigencias diarias:
«Luchen por sus sueños, no repriman lo que sienten. Si hablamos con el corazón y somos genuinas, la familia siempre apoya. No somos diferentes a nadie, somos mujeres comunes que fuimos tras un sueño que teníamos desde pequeñas. Con el apoyo de la familia y de una red de contención, se puede; no es imposible».
Una historia conmovedora que demuestra que el amor de madre y la vocación de servicio no se contradicen, sino que se potencian, dejando en sus hijos el ejemplo más grande de empatía, valentía y generosidad.
Mira la entrevista completa aquí.







