En el marco de un nuevo aniversario del 3 de junio, una fecha clave que convoca a la reflexión colectiva, Brenda Contrera, secretaria gremial de La Bancaria Seccional El Trébol, dialogó sobre la importancia de sostener los reclamos del movimiento de mujeres y diversidades, alertó sobre los retrocesos políticos actuales y detalló las acciones que el sindicato llevó adelante en las sucursales de la región.
A 11 años de la primera movilización masiva de Ni Una Menos, Contreras recordó cómo el movimiento logró visibilizar y ponerle palabras a las violencias que las mujeres sufrían de manera histórica. Sin embargo, su diagnóstico sobre el presente es de profunda preocupación: «Hoy creo que volvemos a lo mismo. Estamos atravesando un retroceso total debido a los discursos de odio y a la negación del femicidio», afirmó, señalando que la falta de presupuestos y la quita de políticas de género nacionales motivaron las masivas marchas registradas esta semana en todo el país.
Intervención en los lugares de trabajo: «Por las que faltan»
Como parte del compromiso sostenido de la entidad gremial, La Bancaria implementó en su seccional la campaña «Sillas que interpelan». La iniciativa consistió en colocar una silla vacía en distintas sucursales bancarias con el cartel impreso: «Por las que faltan. NI UNA MENOS».
«Cada silla vacía simboliza una vida arrebatada, una ausencia que duele y nos invita a no naturalizar las violencias», destaca la propuesta de la Asociación Bancaria.
Contreras explicó que la recepción y participación de las compañeras de la seccional fue muy alta, enviando registros fotográficos desde diversas oficinas para visibilizar que hoy hay mujeres que ya no están en sus puestos de trabajo debido a la violencia machista.
Desafíos locales: El rol del Estado y la comunidad
Además de su rol gremial, Brenda Contrera participó recientemente en la mesa del Consejo de la Mujer local. Al ser consultada sobre las deudas pendientes en El Trébol para consolidar el mensaje de Ni Una Menos, la dirigenta fue categórica en la necesidad de formación y presupuesto público:
- Aplicación de normativas: Señaló la urgencia de implementar de manera efectiva leyes fundamentales como la Ley Micaela.
- Capacitación constante: Remarcó la falta de charlas y debates abiertos en las instituciones locales para desnaturalizar conductas violentas cotidianas.
- Responsabilidad estatal: Subrayó que es el Estado quien debe garantizar el presupuesto y bajar las políticas públicas hacia el territorio, mientras que la sociedad civil debe acompañar y ocupar las calles.
Para finalizar, Contreras hizo un llamado a recuperar la escucha y los lazos comunitarios. «Se naturalizó que desde ámbitos presidenciales se insulte o se agreda. Tenemos que volver a juntarnos entre trabajadoras, vecinas y compañeras para hablar de las violencias que a veces naturalizamos, volver a escucharnos y contagiar la participación en las calles», concluyó.





