GERARDO CALCATERRA: “EMPRENDER ES NO DEJAR DE SOÑAR Y PELEARLA ANTE CADA ADVERSIDAD”

En una charla exclusiva con Región Emprendedora, el gerente de Chacinados Calcaterra repasó sus 40 años de historia, analizó el presente de la industria y reafirmó su compromiso con el crecimiento productivo de El Trébol.

La historia de Chacinados Calcaterra es, en esencia, la historia de un sueño familiar que se transformó en un motor industrial para la región. Todo comenzó en 1985, cuando Gerardo, recién salido del secundario y tras un paso como cajero en la Mutual del Club Trebolense, decidió aceptar el desafío de su padre: continuar con el legado de la carnicería familiar que ya sumaba cuatro décadas de tradición.

Del mostrador a la fábrica: una visión de modernización

Gerardo no solo buscaba mantener lo que su padre había construido, sino dar un salto cualitativo. «Tomé la decisión de emprender este sueño que era ir a la carnicería, modernizarla y, a partir de ahí, ir por el sueño de tener una fábrica de embutidos y chacinados«, recordó durante la entrevista.

Gracias a la inversión constante, especialmente durante la década del 90, aquel anexo de la carnicería tradicional se convirtió en lo que hoy es una planta modelo que abastece a un radio de 150 kilómetros alrededor de El Trébol, llegando incluso a Rosario y parte de la provincia de Córdoba.

Resiliencia ante la crisis

El camino no estuvo exento de obstáculos. Calcaterra recordó con especial énfasis la crisis del 2001, un momento bisagra donde el paso de carnicería a industria fue puesto a prueba. «Si nos salvamos de esa… nos costó quedar abiertos, pero de ahí en más emprendimos este camino», señaló.

Hoy, el contexto nacional vuelve a presentar desafíos. Con una planta que actualmente funciona al 50% o 60% de su capacidad, Gerardo destaca que la prioridad absoluta es mantener el capital humano. Con un equipo que ha llegado a tener 18 empleados y que hoy cuenta con 10 personas, el enfoque está en la búsqueda constante de nuevos clientes y zonas para sostener la estructura.

El ADN del emprendedor y el futuro de El Trébol

Para Gerardo, la clave de cualquier emprendimiento reside en la perseverancia, comparando la actividad comercial con el deporte de larga distancia: «Hay momentos en los que uno dice ‘acá abandono’, pero no, vamos para adelante».

Al cierre de la charla, dejó clara su visión sobre el futuro local. A pesar de que «nadie es profeta en su tierra» y que sus productos (como los famosos chorizos, salames, bastones y bondiolas) son aclamados en toda la región, su corazón sigue en su ciudad natal.

«Soy totalmente defensor de lo local. Deseo que El Trébol pueda crecer, que pueda ser visto en la parte industrial y comercial con otra visión. No hay otra forma que estar todos unidos y todos juntos», concluyó.

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