MEMORIA ACTIVA: DOS CLAVELES ROJOS RECUERDAN A ALICIA BURDISSO

Una fotografía enviada a nuestra redacción visibilizó un emotivo homenaje anónimo en el Espacio de la Memoria local. La joven estudiante y trabajadora oriunda de nuestra región fue secuestrada el 21 de junio de 1977 en Tucumán durante la última dictadura cívico-militar.

Una emotiva fotografía que da cuenta de que la memoria sigue viva en las calles de El Trébol. En la imagen se pueden observar dos claveles rojos depositados cuidadosamente en el Espacio de la Memoria, por Verdad y Justicia de nuestra ciudad.

El gesto, realizado de manera anónima, se llevó a cabo coincidiendo con la fecha exacta en la que se cumplieron 49 años del secuestro y posterior desaparición forzada de Alicia Raquel Burdisso Rolotti, una de las víctimas de la última dictadura cívico-militar vinculadas a nuestra comunidad.

Una vida entregada al estudio y el compromiso

Alicia, conocida afectuosamente como «Pochi», nació el 8 de marzo de 1952. Al momento de su secuestro, tenía 25 años, estaba soltera y se desempeñaba como empleada pública en San Miguel de Tucumán. Paralelamente, canalizaba sus inquietudes intelectuales y sociales a través de los estudios universitarios, siendo estudiante de las carreras de Periodismo y de Filosofía y Letras.

El 21 de junio de 1977, fuerzas represivas la secuestraron directamente de su lugar de trabajo en la capital tucumana. De acuerdo con los testimonios recogidos en investigaciones posteriores, Alicia fue vista con vida por última vez en el centro clandestino de detención que funcionaba en la Jefatura de Policía de Tucumán, permaneciendo desaparecida desde entonces.

El significado de las flores y el recuerdo de su hermano

En diálogo con este diario, el reconocido periodista y escritor local Chacho Pron reflexionó sobre el hallazgo y aportó una lectura histórica y humana sobre el homenaje: “Los claveles, rojos, eran dos, y quisiera creer que el segundo era para recordar también a su hermano Alberto, igualmente asesinado en un intento de quedarse con sus pocos bienes”.

La observación de Pron pone el foco sobre una tragedia familiar absoluta. Alicia y Alberto eran dos hermanos que no dejaron descendencia y sobre quienes, según allegados, el paso del tiempo ha ido tejiendo un manto de olvido incluso entre parientes y antiguos conocidos.

Sin embargo, la aparición de estas flores rojas en el monolito local demuestra que, a pesar de los años y el silencio, existen identidades en la comunidad que se resisten a la desmemoria y continúan reclamando de manera presente: Verdad y Justicia.