El 11 de octubre de 1975, meses antes del inicio de la última dictadura militar en Argentina, un violento enfrentamiento sobre un puente rural ubicado sobre la cañada entre Díaz y Carrizales dejó una profunda huella en la historia regional. El episodio, conocido como la «Masacre de Carrizales», se enmarca en el período de creciente violencia política que atravesaba el país durante la década de 1970.
Según la reconstrucción de los hechos, un grupo de militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) se encontraba en un sector rural realizando entrenamientos y prácticas de tiro. La presencia de los integrantes de la organización llamó la atención de vecinos, quienes dieron aviso a las autoridades. Tras la llegada de efectivos policiales y de la Guardia Rural Los Pumas, se desplegó un operativo que derivó en un intenso intercambio de disparos y en la muerte de varios militantes.
Entre las víctimas se encontraba Eduardo Mario Favario, de 36 años, reconocido artista plástico de Rosario y teniente del ERP; Mario Eduardo Russo, de 27, responsable político de la compañía y trabajador del diario La Capital; y Santiago Hernán Krasuk, de 25, capitán y obrero metalúrgico, vinculado al copamiento del Batallón de Arsenales de Fray Luis Beltrán. También murieron Sergio Efraín Schneider, de 29 años, y su esposa, Susana del Carmen Giacche, de 28, quienes habían integrado las Fuerzas Argentinas de Liberación (FAL).
Otra de las víctimas fue Paula Lorenza Galarza, de 24 años, nacida en Lanteri, departamento General Obligado, en el norte de la provincia de Santa Fe. Galarza formaba parte del PRT-ERP y su historia se suma a la de los militantes que murieron durante aquel episodio, que quedó registrado en la memoria histórica de la región. La identificación de las víctimas permite recuperar sus trayectorias personales y reconstruir una parte de la historia política y social de aquellos años.
A 51 años de la Masacre de Carrizales, el hecho continúa siendo un capítulo doloroso de la historia reciente del sur santafesino. El puente de la Ruta 10, entre Díaz y Clarke, quedó marcado como «el Puente de los Extremistas» y permanece ligado a un episodio ocurrido en un contexto de fuerte conflictividad política, meses antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
Recordar lo sucedido y reconstruir las historias de quienes perdieron la vida contribuye a preservar la memoria colectiva de una etapa que dejó profundas consecuencias en la sociedad argentina.





