La Plaza de los Sueños de nuestra ciudad vibró el pasado 20 de febrero con la exitosa realización del festival «Amalaya», un evento solidario y abierto que cautivó a los vecinos y reafirmó el poder de la cultura y la generosidad. Organizado por la agrupación folklórica «Amalaya», el encuentro se convirtió en una verdadera fiesta, con un balance más que positivo.
Bajo una propuesta que buscó fomentar el acceso a la cultura, la entrada al festival fue libre y gratuita. Sin embargo, el espíritu solidario de la comunidad se hizo presente: se invitó a los asistentes a colaborar opcionalmente con un alimento no perecedero, gestos que fueron destinados al comedor de la Escuela Belgrano y al comedor de la Escuela Juan José Paso, demostrando una vez más la unión de los trebolenses.
La velada fue un verdadero banquete musical, con una grilla de artistas que hicieron un recorrido vibrante por el cancionero popular. La danza tradicional abrió la noche de la mano del Ballet El Trébol, seguido por las dulces voces de Lucía Correa y Susana Gorosito. La fuerza y la hermandad de Legado de mi Tierra se hizo sentir, para luego dar paso a los anfitriones Amalaya, quienes pusieron todo su corazón en el escenario.
El momento cúspide de la noche llegó con la gran apuesta: Los Tradicionales Cantores del Alba, quienes ofrecieron una puesta increíble, reviviendo los grandes clásicos de Los Originales Cantores del Alba y emocionando a todos los presentes. El cierre, festivo y bailable, estuvo a cargo de Hugo y el Grupo Family, que puso a bailar a la Plaza de los Sueños.
Pero el festival Amalaya fue mucho más que música. La plaza se transformó en un espacio de encuentro y comodidad para los vecinos, contando con una feria de artesanos y feriantes de toda la zona –cerca de treinta– que exhibieron sus creaciones. Un completo servicio de buffet satisfizo a los presentes, y diversos sorteos le pusieron una cuota extra de emoción a la noche.
Desde la organización, el agradecimiento fue unánime. Se destacó el vital apoyo de la Municipalidad de El Trébol por los permisos otorgados, la puesta a punto impecable de la plaza y el acompañamiento de los inspectores de tránsito, así como la provisión de sillas y tablones. Un especial agradecimiento fue para el Director de Cultura, Francisco Díaz de Acevedo, y todo su equipo, al igual que al Director de Convivencia Ciudadana, Lucas Torres.
La solidaridad institucional también fue clave, con la colaboración de sillas por parte de la Escuela Belgrano (que también sumó tablones) y el Club de Leones (con sus caballetes). Finalmente, se agradeció el respaldo constante del Senador Esteban Motta y a todos los auspiciantes que hicieron posible que este sueño folklórico y solidario se hiciera realidad.
El Festival Amalaya dejó una huella imborrable, demostrando que la cultura, la música y la solidaridad son pilares fundamentales para construir una comunidad más fuerte y unida. ¡Una noche para el recuerdo en El Trébol!











